Turismo y hoteles ante el REM 2026: qué señales faltan y qué mirar para proyectar el negocio
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA no incluye datos específicos sobre turismo, hotelería y gastronomía para 2026. Esta ausencia obliga a hoteleros, agencias y operadores a buscar indicadores complementarios para anticipar demanda, tarifas y ocupación en un contexto de estabilidad macro relativa, pero con incertidumbre sectorial.
Ausencia de datos sectoriales en el REM: una alerta para la hotelería y el turismo
El informe REM del BCRA correspondiente a junio de 2026, ampliamente consultado por la comunidad financiera y empresarial, describe proyecciones sobre inflación, tasas de interés, tipo de cambio, crecimiento de la economía, desempleo, saldo fiscal, exportaciones e importaciones. Sin embargo, y como ya es tradicional, no brinda información específica sobre sectores como turismo, hotelería o gastronomía.
Esta carencia no es técnica ni menor: el turismo es uno de los sectores más dependientes de la evolución del tipo de cambio, la dinámica de los ingresos en moneda local y la capacidad de gasto de los hogares, elementos todos que están afectados por las variables macroeconómicas centralizadas en el REM. Para quienes toman decisiones en hoteles, agencias de viaje y operadores, la falta de métricas directas limita la posibilidad de proyectar demanda, establecer tarifas y planificar inversiones o promociones.
Qué muestra el REM: señales indirectas para el sector
A pesar de no brindar información sectorial, el REM permite inferir algunas tendencias relevantes para la industria hotelera y turística:
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Inflación controlada pero persistente: La proyección del IPC para el promedio de 2026 es del 3% anual superior a 2025, con una inflación mensual que se mantiene estabilizada. Para el sector, esto puede traducirse en cierta previsibilidad de costos, pero con desafíos para acompañar incrementos de tarifa acordes a la evolución de precios generales.
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Tipo de cambio nominal en alza moderada: Se estima un tipo de cambio de $1.673/USD a fin de 2026. Para un sector cuyos ingresos en pesos conviven con tarifas dolarizadas en parte de la oferta y la demanda internacional, resulta clave anticipar el tipo de cambio real y cómo puede afectar los precios relativos respecto a otros destinos.
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PIB y empleo con mejora leve: El crecimiento del PIB proyectado (+3% para 2026) y un leve descenso en la desocupación implican una base algo más sólida para la demanda interna de turismo, aunque sin una recuperación fuerte. Esto plantea expectativas prudentes respecto al público nacional y su disposición al consumo en hoteles, restaurantes y viajes internos.
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Crecimiento del superávit comercial: Aunque es un buen dato macroeconómico general, la balanza comercial influye marginalmente en el turismo receptivo, cuya dinámica depende también de la conectividad y la promoción internacional, variables no incluidas en el REM.
Indicadores clave ausentes: qué debería sumar el REM para el sector
Para hoteleros, agencias y cámaras, la ausencia en el REM de variables como:
- Ocupación hotelera por plaza y destino
- Gasto promedio por turista y segmento
- Proyección de llegadas internacionales y nacionales
- Evolución de tarifas reales y en dólares
- Políticas de tasas y promoción
supone un vacío de información estratégica que dificulta la toma de decisiones informadas. La agregación de alguno de estos indicadores sectoriales permitiría una lectura macro más afinada y específica a la hora de proyectar la temporada, ajustar estrategias comerciales y evaluar necesidades de inversión.
¿Qué información mirar mientras tanto?
Hasta tanto el REM o las entidades oficiales incorporen estadísticas propias del sector, la recomendación para empresas y profesionales es reforzar la consulta de informes específicos como los del INDEC (Encuesta de Ocupación Hotelera y Parahotelera), ministerios de turismo provincial y nacional, y consultoras de demanda y precios turísticos. Además, es clave monitorear:
- Variaciones de tarifas hoteleras reales vs. IPC y tipo de cambio.
- Reservas anticipadas y cancelaciones por destino y segmento.
- Promociones regionales y tasas impositivas a la actividad, tanto nacionales como municipales.
- Tendencias de turismo interno y las restricciones o flexibilizaciones al turismo emisivo y receptivo.
¿Qué implica esto para la hotelería y el turismo?
La consolidación de variables macroeconómicas más estables, según la última entrega del REM, da cierto margen de previsibilidad para el sector. Sin embargo, la gran faltante de datos sectoriales impone prudencia y obliga a intensificar el análisis propio y el seguimiento de indicadores alternativos. Es probable que, en ausencia de shocks, la demanda interna y la llegada de turistas internacionales evolucionen en línea con las mejoras generales, pero la resiliencia del sector dependerá mucho más de la gestión dinámica de tarifas, promociones y el acceso al tipo de cambio.
Claves para el sector
- No dejarse guiar solo por el REM: Complementar con fuentes propias y sectoriales.
- Atención a tarifas en dólares y en pesos: Revisar la rentabilidad ante un tipo de cambio crecientemente administrado.
- Demanda interna, el principal driver: La evolución del poder adquisitivo local sigue siendo clave.
- Actualización de expectativas: Monitorear constantemente reservas, ocupación y promociones.
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