Tasas de referencia y costo del crédito: señales del REM 2026 para la banca argentina
La TAMAR se mantiene en 22,50% TNA para julio y 22,0% TNA para diciembre, con Top 10 proyectando 22,8% y 23,1% para esos hitos; el REM señala un entorno de tasas alto y volatilidad prevista.
Panorama de tasas: niveles elevados y persistencia para el segundo semestre
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) de junio, difundido por el BCRA, proyecta una tasa activa mayorista (TAMAR) en bancos privados del 22,5% TNA para julio y 22,0% TNA para diciembre de 2026, reflejando una expectativa de tasas altas con leve tendencia descendente. Las estimaciones del grupo Top 10 anticipan incluso una mayor persistencia: 22,8% TNA y 23,1% para junio y diciembre, respectivamente. La tasa efectiva mensual para fines de año se ubicaría en torno al 1,81%.
Qué significa para bancos y fintechs: presión sobre márgenes y captación
El entorno de tasas restringidas implica un costo de fondeo elevado para los bancos, que presiona los márgenes de intermediación. Si bien la moderada disminución proyectada para diciembre podría aliviar en parte el costo del crédito, la diferencia es marginal y no altera de fondo el escenario de tasas reales positivas. Este contexto suele fomentar estrategias conservadoras en créditos comerciales, resintiendo la demanda por parte de empresas e individuos, mientras que las entidades compiten por captar depósitos con tasas atractivas que impactan en los costos totales.
Fintechs y bancos digitales que tradicionalmente apuestan a la originación masiva de crédito minorista deberán contemplar spreads ajustados y riesgos de incobrabilidad crecientes si las tasas persisten altas. En tarjetas y consumo, la moderación de la inflación (2% mensual estimada para junio) no compensa completamente el costo financiero, lo que restringe la expansión del financiamiento al consumo.
Tipo de cambio: proyecciones y posibles efectos en el balance
El REM estima un tipo de cambio nominal promedio de $1.482/US$ para julio y $1.673/US$ para diciembre, con una variación interanual esperada del 15,5%. Este ritmo de devaluación, inferior a la dinámica de tasas e inflación, sugiere que el carry del peso sigue siendo atractivo para estrategias conservadoras de inversión. Sin embargo, la volatilidad prevista y la persistencia de tasas altas obligan a los tesoreros bancarios a monitorear las posiciones de descalce y la diversificación de portafolio.
Créditos y depósitos: tendencias y desafíos para la banca
El costo elevado del dinero tiende a desacelerar la demanda crediticia, especialmente en segmentos de empresas con menores márgenes y hogares más expuestos a la suba de tasas. La evolución de los depósitos, por su parte, se verá influida por la capacidad de los bancos para trasladar parte de estos costos a las tasas ofrecidas a ahorristas, sin descuidar la estabilidad del fondeo.
En cuanto a estrategias, los bancos podrían favorecer productos de corto plazo y créditos a empresas de bajo riesgo para mantener la calidad de su cartera, mientras que las fintechs deberán reforzar sus modelos de scoring y gestión de riesgo ante un ciclo de tasas prolongado.
Perspectiva: ¿oportunidades o riesgo para los actores del sector?
El REM no anticipa cambios disruptivos en la política de tasas para lo que resta de 2026, alineando las expectativas con un escenario de tasas altas y entorno macro financiero volátil. Bancos y fintechs enfrentarán el desafío de sostener la rentabilidad ajustando su política de riesgos y captación, en un contexto en el que la demanda de crédito puede mantenerse contenida y la competencia por depósitos seguirá intensa.
La clave para los decisores sectoriales será anticipar ajustes en las carteras de crédito, prepararse para condiciones de fondeo más caras y monitorear señales de repunte en la demanda a medida que la incertidumbre macro y la trayectoria de tasas lo permitan.
Claves para el sector:
- Tasas de referencia elevadas para el segundo semestre 2026, con leve moderación esperada hacia diciembre.
- Spreads de crédito presionados, mayor competencia por depósitos y menor dinamismo en préstamos.
- Tipo de cambio proyectado acompaña pero no incentiva dolarización inmediata.
- Estrategias prudentes de originación, gestión de riesgo y recorte de gastos operativos pueden ser necesarias.
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