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Petróleo y GasEnergía

Pampa Energía recibe el aval del RIGI para invertir más de US$4.500 millones en Vaca Muerta

El proyecto Rincón de Aranda se convirtió en el vigésimo desarrollo aprobado dentro del régimen de grandes inversiones. La compañía prevé acelerar la producción de shale oil, desarrollar nueva infraestructura y alcanzar los 45.000 barriles diarios en 2027.

Mateo Silvia
29 de junio de 2026
4 min de lectura
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Pampa Energia vaca muerta

El Gobierno nacional aprobó el ingreso del proyecto Rincón de Aranda, desarrollado por Pampa Energía en Vaca Muerta, al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), en el marco de un plan que contempla inversiones por aproximadamente US$4.521 millones.

La iniciativa representa uno de los mayores compromisos de inversión vinculados directamente al desarrollo de petróleo no convencional en la Argentina y refuerza la expansión de Vaca Muerta como uno de los principales polos energéticos del país.

Rincón de Aranda está ubicado en la provincia de Neuquén, dentro de la ventana petrolera de Vaca Muerta, y cuenta con una superficie aproximada de 240 kilómetros cuadrados. El bloque es operado por Pampa Energía y constituye uno de los principales activos de crecimiento de la compañía en el segmento de shale oil.

Un salto en la producción de Pampa Energía

El objetivo central del proyecto es acelerar el desarrollo integral del área mediante la perforación de nuevos pozos y la expansión de la infraestructura necesaria para procesar y transportar el petróleo producido.

Al momento del anuncio, Rincón de Aranda producía aproximadamente 27.000 barriles de petróleo por día. La estrategia de la compañía apunta a sostener el crecimiento durante 2026 y avanzar hacia un nivel de producción cercano a los 45.000 barriles diarios en 2027.

Para alcanzar esa escala, Pampa Energía prevé ejecutar inversiones por alrededor de US$1.500 millones durante los primeros dos años de desarrollo.

El proyecto también contempla la construcción de una Planta Central de Tratamiento con capacidad para procesar unos 45.000 barriles diarios, además de instalaciones complementarias, oleoductos y gasoductos.

La infraestructura permitirá procesar, almacenar y transportar el petróleo y el gas producido dentro del área y facilitar su conexión con los principales sistemas de evacuación de la cuenca neuquina.

Exportaciones por US$17.000 millones

Uno de los principales componentes estratégicos del proyecto es su orientación exportadora.

Las proyecciones contemplan una producción acumulada de aproximadamente 305 millones de barriles de petróleo durante los 30 años de vida útil del desarrollo.

En ese período, Rincón de Aranda podría generar exportaciones acumuladas cercanas a los US$17.000 millones.

A partir de 2027, una vez que el yacimiento alcance una escala productiva superior, la compañía proyecta exportaciones anuales por más de US$1.200 millones.

El incremento de la producción coincide además con la ampliación de la infraestructura destinada a evacuar petróleo desde Vaca Muerta hacia los mercados externos.

En este contexto, obras como el Oleoducto Vaca Muerta Sur resultan fundamentales para eliminar los cuellos de botella logísticos y permitir que el crecimiento productivo pueda convertirse efectivamente en mayores exportaciones.

El RIGI llega al upstream de Vaca Muerta

La aprobación de Rincón de Aranda también tiene importancia desde el punto de vista regulatorio.

Durante 2026, el Gobierno amplió el alcance del RIGI dentro del sector petróleo y gas para incorporar nuevos desarrollos de explotación y producción de hidrocarburos.

Esto abrió la posibilidad de que proyectos directamente vinculados al upstream de Vaca Muerta accedan a los beneficios del régimen.

El RIGI contempla incentivos tributarios, aduaneros y cambiarios destinados a proyectos de gran escala que cumplan determinados compromisos de inversión y permanencia.

Para las compañías energéticas, la estabilidad regulatoria y cambiaria que ofrece el régimen constituye una herramienta destinada a mejorar la previsibilidad financiera de inversiones que requieren miles de millones de dólares y períodos prolongados de recuperación de capital.

Vaca Muerta entra en una nueva etapa

La aprobación del proyecto refleja además una transformación más amplia dentro del sector energético argentino.

Durante los primeros años de desarrollo de Vaca Muerta, el objetivo principal estuvo puesto en demostrar la productividad de la formación y reducir los costos de perforación y completación.

Actualmente, el desafío comienza a ser diferente.

La industria necesita aumentar la escala productiva, ampliar los sistemas de transporte, construir nueva infraestructura y colocar volúmenes crecientes de petróleo y gas en los mercados internacionales.

El crecimiento de proyectos como Rincón de Aranda muestra ese cambio de etapa.

Para Pampa Energía, además, representa una expansión significativa del negocio petrolero dentro de una compañía históricamente diversificada entre generación eléctrica, gas e hidrocarburos.

Si las inversiones previstas y los objetivos productivos se concretan, el bloque podría convertirse durante los próximos años en uno de los principales activos de shale oil de la compañía.

Al mismo tiempo, aportaría nueva producción a una Argentina que busca transformar el crecimiento de Vaca Muerta en un aumento estructural de sus exportaciones energéticas.

En ese escenario, el desarrollo del petróleo y el gas no convencional comienza a tener una importancia que excede al propio sector energético.

La capacidad de generar exportaciones por miles de millones de dólares convierte progresivamente a Vaca Muerta en una de las variables centrales para la balanza comercial, el ingreso de divisas y la estructura económica argentina.

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